sábado, 6 de agosto de 2011

LA SEGURIDAD PÚBLICA

Para hacer una adecuado abordaje es necesario dejar bien en claro que la Seguridad Pública es función y obligación exclusiva del Estado, pues ella se ha arrogado el monopolio de la fuerza y el imperio de la ley, desde los orígenes de los estados modernos y democráticos, en consecuencia tiene entre sus fines, salvaguardar la integridad y seguridad de sí misma (sus instituciones) y de las personas (ciudadanos) sin distinción de ninguna naturaleza, proteger y promover el disfrute de todos los derechos sin excepción alguna, propiciando una mayor calidad de vida para todos.
Que las condiciones de la Seguridad Pública mejoran mediante el pleno respeto por los derechos humanos y las libertades fundamentales, así como mediante la promoción de la educación, la salud y el desarrollo económico y social de los ciudadanos con la participación de los mismos ya casi nadie ignora esta cuestión.
Y que el cumplimiento de las leyes, normas o reglamentos es parte de cualquier estrategia de seguridad pública que incluyan la prevención en todos los niveles, así como la represión como última instancia, para lograr el restablecimiento del orden, así mismo mediante una adecuada rehabilitación y reintegración de aquellos que no ha sido posible disuadirlo y hayan caído en conductas que implican penas carcelarias; a tal efecto es preciso y necesario que se articulen desde el Estado todos las medidas para conjurar el delito y que la sociedad también sea partícipe como un socio más del Estado para favorecer una mejor calidad de vida de todos los ciudadanos (acaso el Estado se sostiene solo? Claro que no, es con el aporte de todos y cada uno de sus ciudadanos), de tal modo que todos y cada una de las instancias (públicas y privadas) contribuyan a combatir eficazmente la delincuencia, la violencia y la inseguridad, mediante una convivencia más humana, en donde el respeto por el otro sea un factor de vital importancia.
Todo esto solo será posible desde la más temprana edad de las personas de cualquier sociedad, articulando las acciones de la familia, la escuela, las confesiones religiosas, los clubes, sociedades, etc.
Por ello el concepto que tenemos del Estado democrático, considerado como sociedad jurídicamente organizada, es que la misma no es más que una construcción de todos sus miembros, que se va ajustando y adaptándose mediante su evolución dinámica, conforme  la propia idiosincrasia de esa comunidad en general, a través de los cambios operados desde las instancias representativas de los poderes elegidos por el ciudadano (P.E. y P.L.) y otras veces por la intervención de grandes intereses del colectivos social. Es por ello que acertadamente las cartas fundacionales de las naciones han receptado en las mismas la idea de que la nación construye o crea y organiza cada unas de sus instituciones y sus leyes por las que se rigen. Dichas leyes deben receptar todos los principios filosóficos, ideológicos y éticos que mejor convenga a esa sociedad; de esa forma será aceptada, respetada y reconocida por todos y cada uno de los miembros de dicha comunidad.
Ajustándonos a la Carta Magna y a los Tratados y Convenios Internacionales que se han ido incorporado en sus normas positivas, se aceptará y exigirá el respeto por los derechos humanos y las libertades fundamentales de toda república democráticamente constituida, caso contrario irá generando dentro de su propio seno el desaliento, la desazón, la indignación propiciando lentamente los "levantamientos" y/o revoluciones que engendran una fuerza que no siempre son interpretadas por la clase política, y como consecuencia de ello, luego más tarde o más temprano serán devorados por esa masa de poder que se genera y cuya fuerza será imposible de acallar o evitarla, a menos que se allane a sus pretensiones.
Asumiendo esa idea de construcción y de participación por parte de los ciudadanos, es que me anima a comprometer mis conocimientos y práctica profesional para ofrecer desde este espacio, todo lo relacionado con la Seguridad Pública y la Política Criminal, de tal manera de propiciar una mayor concientización y capacitación en tales temas contribuyendo decididamente con los órganos del Estado, en el marco del respeto por la ley, de los derechos y libertades humanas.
Como ya se tiene dicho la Seguridad Pública es una función que le compete al Estado, y no se le ha otorgado a las agencias policiales como algunos la conciben. Pensar en este sentido es tener una visión muy limitada de la Seguridad Pública, y ello implica necesariamente que la ideología que subyace en dicha concepción está enraizada en un concepto militarizado de la seguridad.
En oposición a estas ideologías han surgido las nuevas concepciones que tienen como idea central al ciudadano en ejercicio pleno de todos sus derechos, sin restricciones, en las que nos suscribimos la mayoría de los Criminólogos, que propiciamos una Seguridad Pública articulada desde los distintos órganos del estado y de los ciudadanos organizados a través de las distintas ong`s y entidades privadas.
La Seguridad Pública en pleno inicio del Siglo XXI, está en crisis eso ya no es una novedad, necesita del concurso de todos los ciudadanos de buena voluntad, pero más aún de aquellos que tenemos capacidades y conocimientos de la problemática social que implica, por ello desde este blog, pretendo participar a través de mis escritos u opiniones basados en mi experiencia profesional y práctica real en la problemática, propiciando y favoreciendo una verdadera cultura de la seguridad, invitando a todos aquellos que deseen participar en este espacio ya sea intercambiando opiniones, o aportando otras ideas en relación a los temas que se irán tratando.

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